Artículos

 

Aprender a aprender
Dedicado a mis alumnos
Interacción profesor alumno
Inocencia e ilusión
Karatekas de Regañu
Karate tradicional
La problemática de la disminución de practicantes de karate
Los recursos pedagógicos del Kata (Tesina para 5º Dan)
Desarrollo integral del kata heian nidan (Tesina para 6º Dan)
Soledad en la madrugada
Bonita historia
Karate do, arte, medio de vida, deporte y estructuras organizativas 

 

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KARATE-DO TRADICIONAL

  

     En este apartado se pretende reflejar un poco mi manera de interpretar y sentir la idea del Karate-Do como una práctica que va más allá del deporte pero que no está en contra del deporte, sino que da más importancia al aspecto educativo, formativo y filosófico que al aspecto deportivo. Supongo que mi forma de pensar coincidirá con la de mucha gente y que también habrá mucha otra gente que opine de forma diferente.
   Personalmente creo que las dos formas de práctica e interpretación son válidas y pueden y deben coexistir, pero no debemos olvidarnos del origen, la tradición y de los verdaderos valores del Karate-Do.

   
Si ahondamos en la definición de la palabra tradicional, esto viene a ser lo habitual, lo ancestral, lo que se nos ha legado de las generaciones anteriores, etc. De esta manera tenemos danzas tradicionales, cocina tradicional, pesca con artes tradicionales, y un largo etc. Que hacen referencia a las costumbres, ritos y formas de vida de cada pueblo, cultura, etnia o nación, que por otra parte y a lo largo de la historia han sufrido evoluciones constantes. Por lo tanto al hablar de Karate-Do tradicional debemos de hilar muy fino, pues hay diversos estilos, con orígenes comunes pero con características diferentes según el lugar de procedencia, maestro que creo el estilo y otros muchos condicionantes. Por esta razón me atrevo a afirmar que hay muchas formas de Karate tradicional, tantas como estilos originarios de los diferentes puntos geográficos de Okinawa y por que no de Japón (aunque estos sean más modernos), porque todos ellos tienen una raíz, unos fundamentos y un desarrollo. A saber, Uechi-ryu , Soryn-ryu, Goju-ryu, Wado-Ryu, Shito-ryu, Shotokan-ryu, Shotokai, Kioku-shin-kai, etc.
   Este es el motivo por lo que nadie debe de atribuirse en exclusividad la paternidad y la práctica del Karate-Do tradicional, pues más que algo relativo a una determinada forma de práctica de los aspectos físicos y técnicos (que todos los estilos poseen los suyos) se refiere más a una idea de práctica mental, espiritual y emocional.
   Sería por tanto impropio y descortés que un practicante de un estilo determinado le dijera a otro practicante de otro estilo que su estilo es mejor por que es tradicional y el suyo no. Al final lo importante en la práctica y en la enseñanza del Karate-Do no es el estilo, ni siquiera el hecho de hacer una práctica deportiva o marcial, sino de hacer un enfoque personal correcto que ayude a los practicantes a crecer y evolucionar como seres en perfecta armonía consigo mismo y con los demás.

 Autor: José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro

 

 

 

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LA PROBLEMÁTICA DE LA DISMINUCIÓN DE LOS PRACTICANTES DE KARATE-DO

 

    Quiero plantear esta problemática, desde el punto de vista de una persona que llevo federado desde el año 1979, me dedico profesionalmente al Karate, y en líneas generales estoy de acuerdo con la gestión de la Federación Española de Karate, pero también tengo la necesidad de expresar mi inquietud por ciertos aspectos que creo que afectan negativamente y que en vez de despertar interés por la práctica del Karate, más bien tienen el efecto contrario, lo que no es bueno para las Federaciones ni para los gimnasios.

    Espero que nadie se ofenda por este artículo ni lo interprete como una agresión a los intereses federativos, sino como una forma de intentar solucionar un problema que está surgiendo ahora pero cuyas causas quizás estén en una gestión de años anteriores y polarizada en una sola dirección, con lo que no se atiende a la totalidad del colectivo de practicantes de Karate.

    Últimamente se esta observando una tendencia generalizada a la baja en la práctica del Karate en los gimnasios, escuelas, polideportivos etc. que como bien apuntan las diferentes Federaciones en sus circulares habituales a los gimnasios no deja de ser preocupante, sobre todo para los que vivimos de esta actividad, y que se atribuye a una mayor oferta de otras actividades enfocadas a los niños y adolescentes ó bien al descenso de la natalidad.

    Si bien es cierto que esos factores son innegables, a mí como profesor y practicante de Karate también me gustaría hacer un análisis y una búsqueda de causas que se puedan atribuir a las personas relacionadas con este ¿deporte-arte? Ya sean directores de gimnasios, profesorado, cargos federativos, federaciones etc. Por aquello de intentar ver un poco la viga en nuestros propios ojos en vez ver sólo la paja en el ojo ajeno. Lo que intento transmitir con esto es la idea de buscar un poco causas que puedan ser atribuidas a este colectivo de personas porque es ahí donde nosotros podemos y debemos incidir y cambiar algo en beneficio nuestro.

    Más difícil es poder cambiar el descenso de la natalidad o que a los chavales les guste ir a los cibercafés, a jugar al fútbol, o clases particulares de inglés, me parece que estas últimas cuestiones no las podemos cambiar.

    Una cosa es la práctica del Karate en general y otra es la práctica federativa y el enfoque exclusivamente deportivo que se hace del Karate-do. Y es ahí donde surge la pregunta ¿Qué ventajas ó alicientes tenemos por estar federados?

    A mí personalmente me parece muy bien, bueno mejor dicho bien que una Federación haga promoción del Karate deportivo y además entiendo que esa es su labor y que gracias a eso de alguna manera se divulga y da a conocer una parte del Karate-Do. Pero por otra parte hay que entender que hay mucha gente que por cierto representa más del 90 % de los practicantes, y que también pagan religiosamente su licencia, que no son competidores y deben de tener otras contrapartidas como asistencia a cursos, intercambios, entrenamientos de convivencia, cursos de defensa personal etc. Donde todos se vean representados, incluidos sus profesores, en función de su rango y experiencia dentro del arte marcial y aportando cada uno sus ideas y conocimientos y donde no sólo figuren y estén "los de siempre".

    Habitualmente se nos justifica el precio de la licencia para el seguro deportivo, para poder practicar el Karate dentro de un marco legal, para poder examinase etc, aunque esto sea cierto, es muy difícil convencer a un practicante de Karate que simplemente entrene por el placer de mejorar y estar bien físicamente, mentalmente y que no tenga un especial interés por competir, de que hay que tramitar una licencia federativa a no ser que tenga otros alicientes.

    Lo que intento decir es que el presupuesto de las federaciones que proviene de las licencias lo generan todos los practicantes de Karate sean o no competidores o les guste o no la competición y este solo se utiliza en la organización de competiciones con lo que este presupuesto no revierte equitativamente en la totalidad de quienes contribuyen a generarlo. Y ese es un mal que hay que subsanar sino cada día habrá menos licencias y no debemos de buscar culpables pues somos todos.

 

Autor: José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro

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INTERACCIÓN PROFESOR-ALUMNO

EL MAL USO DE LA INFLUENCIA PROFESOR-ALUMNO EN LA ENSEÑANZA DEL KARATE-DO EN EL LOS UMBRALES DEL 2º MILENIO.

   

     Con este artículo propongo establecer un equilibrio entre las dos desviaciones de la normal influencia que el profesor de karate y A.M. en general ejerce en sus alumnos a través de su actitud. Ya que no solo estamos enseñando una técnica enfocada más o menos al combate reglado o a la defensa personal. Si no que además como educadores y formadores de personas debemos de considerar las nocivas consecuencias que esta influencia usada de forma negativa puede generar en quien la recibe.

     En la actualidad, por un lado existen indicios de una pérdida y abandono de actitudes y valores que siempre han estado presentes en el karate-do y que a muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas nos han impulsado a su práctica en primer lugar y su enseñanza posteriormente.
     Viendo como en ambientes cercanos al karate-do, es decir gimnasios, exámenes, campeonatos etc. se omiten gestos como el saludo, o bien este se hace de forma descuidada, se entra o se sale del tatami sin pedir permiso al profesor, o se entra mascando chicle y esto es permitido por el profesor. Mostrarse y manifestarse en desacuerdo con un tribunal o arbitro de forma irregular e irrespetuosa. Alejarse dando la espalda a un tribunal después de haber sido requerido el alumno por este para cualquier pregunta, la falta de compostura delante del mismo, la falta de actitud en el transcurso de un examen, ir desaliñado, mal aseado o con el karategui mal puesto, dar voces o alborotar en un campeonato, como si de un partido de fútbol se tratara, etc. Y lo que es peor, ver a algunos personajes importantes dentro del mundo del Karate (véase profesores, jueces, etc.) caer en este tipo de actitudes, delante de sus propios alumnos y de otros profesores y karatecas, lamentable.
     Por otro lado existen falsos "nuevos Budas", "Funakoshi", "samurais", "Iluminados", "invencibles" "supereficaces", etc. Es decir fanáticos ignorantes que se instalan en su propio cetro, al cual llaman erróneamente dojo, utilizan de forma despreciable, la influencia que el "maestro" tiene sobre el alumno, se suben al pedestal y poco menos que obligan a sus alumnos a "adorar al becerro de oro". E imponen como si de un dogma de fe se tratase y a sangre y fuego sus criterios.
Poniendo cortapisas a que el alumno piense, evolucione, tenga los suyos propios o incluso partícipe de otras ideas diferentes a las suyas. Se establece por tanto, una relación servil en la que todo lo que dice el maestro tiene que Ir a "misa", so pena de "excomunión". Para este fin invocan entre otros, los tan cacareados y quijotescos valores del DOJO KUN que afortunadamente tenemos en el karate-do: la disciplina, el esfuerzo, la constancia, la lealtad al maestro, el respeto a los demás, reprimir la violencia, la amistad etc. Pero que ellos mismos deshonran e infringen a la vuelta de la esquina, al esgrimir frases tales como:
     Nuestro estilo es el mejor, porque con tal o cual golpe podemos derribar a cualquier oponente, tal estilo no sirve para nada, lo único que importa es la eficacia, por que el maestro "fulano" es invencible utilizando estas técnicas y un largo etc. que sería penoso recordar. Descalificando todo aquello que ellos desconocen o simplemente lo que es diferente a lo que ellos practican y enseñan, pues en esto se basa su sistema de marketing. Convirtiendo al alumno en un verdadero "Kamikaze" que no ve más allá de sus narices, sobretodo si este es un niño, adolescente o joven. Claro está que a un adulto que esté en sus cabales no se presta tan fácilmente a tan infame lavado de cerebro.
     Todos estos síntomas, son producto de miedos, inseguridades y complejos no superados que se traducen en actitudes, presuntuosas, prepotentes y cobardes que son utilizadas de forma egoísta y exclusivamente en conveniencia propia y flaco favor le hacen al karate-do.
     Yo estoy a favor de la disciplina, pero libremente aceptada, no impuesta de forma autoritaria, porque con ello solo conseguiré miedo de mis alumnos no respeto.
     Estoy a favor de las buenas formas del dojo o gimnasio o como le queramos llamar, pero sin caer en actitudes teatrales, queriendo ser más papistas que el Papa, tiene que haber sencillez y sinceridad.
     Al alumno si comete alguna falta hay que corregirle o reprenderle con gran firmeza, pero sin humillarle, si le damos respeto nos devolverá respeto.
     Lo que yo le explico, tiene que aceptarlo basándose en la comprensión y en el sentido común, no sólo por que yo se lo digo.Sobretodo debo de darle ejemplo siempre, solo así podré esperar su lealtad y confianza.
     No debemos de predicar aquello en lo que no creemos.
     Todas estas actitudes, relegan a nuestro arte a un puro ejercicio mercantilista, donde únicamente importa la cantidad de alumnos que llenan los gimnasios, el medallero, las copas y los campeonatos que se han ganado, en función exclusiva del poder político y económico que genera.   

 

 

Autor: José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro

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A MIS ALUMNOS

 

Era un chaval de tan solo 16 años, de cuerpo delgaducho y endeble, de espíritu inquieto y rebelde y de personalidad insegura y agitada por las continuas embestidas de aquella gente a la que le es fácil herir a los demás.

            Un buen día y por casualidades de la vida, conocí a través de un  amigo el Karate, palabra para mi y para la mayoría de la gente de ese momento por completo desconocida. Este amigo me invitó a presenciar un entrenamiento y sin pensármelo dos veces me inscribí en las clases. Alimentaba mi ilusión, me imagino que como muchos de los chicos de esa época viendo películas de Bruce Lee, estas contenían una extraña combinación de acción, fantasía e idealismo, en las que se emplea el arte marcial a la usanza Quijotesca y donde siempre ganan “los buenos” en defensa de unos ideales y de los valores humanos. A partir de ese momento me convencí de que eso era lo mío y algo en mi interior me impulsó a practicarlo.

 He practicado y aprendido con varios maestros la técnica del Karate, a saber: Hiromichi Kohata (maestro con quien me inicié), José Luis Prieto en la época de cinturón verde hasta Cinturón Negro Primer Dan.

 A partir de Segundo Dan y hasta Cuarto Dan: Joaquín Fernández Vázquez (maestro con el que me inicié en el estilo Shotokan), como instructor habitual y además con otros maestros de renombre  a través de cursos técnicos, entre ellos Kanazawa, Taiji-kase, Hiroshi Shirai, Masao Kawasoe, Osamu Aoki, Kasuya, y un largo etc. Hay también otro maestro a quien sigo en la actualidad técnicamente y es el señor D. Marceliano Gómez.

Todos ellos me han aportado cosas interesantes en cuanto a aspectos técnicos y por ello les estoy agradecido, pero quien más ha influenciado en mi como persona es el Maestro D. Antonio Oliva Seba, quien además de enseñarme la táctica me ha mostrado el Do.

 Han transcurrido 26 años, de los cuales 20 he compatibilizado, los continuos entrenamientos, mi formación y la enseñanza, con una jornada laboral de 8 horas en una empresa para poder vivir y sacar adelante a mi familia. Circunstancia esta que me ha obligado a redoblar esfuerzos. Hace ahora cuatro años que decidí consagrarme por completo a la práctica y a la enseñanza del Karate asumiendo las ventajas y los riesgos que ello conlleva, sobretodo en lo referente a la hipotética “seguridad” en lo laboral y en lo económico, que quizás no te pueda ofrecer la enseñanza del Karate y la dedicación a un Gimnasio, el tiempo lo dirá.

Lo que si es cierto a fecha de hoy es que el balance es positivo, pues a pesar de ser una labor ardua y a veces ingrata, te ofrece otras contrapartidas y satisfacciones en lo profesional (plena dedicación en la enseñanza, en la investigación y desarrollo de trabajos) y en lo personal (reconocimiento de tu labor y apoyo por parte de los alumnos), que compensan con creces los malos momentos.

Mi labor en la enseñanza comienza en 1985, y en la actualidad me siento satisfecho de la tarea realizada, aunque quede mucho por hacer. Pues mi objetivo era y es consolidar una Escuela de Karate más que forjar campeones. En esta escuela se han formado 85 cinturones negros desde Cinturón Negro hasta Tercer Dan, 2 Entrenadores Nacionales, 1 Entrenador Regional, 9 Monitores, 2 Árbitros Regionales. Pero lo más interesante de todo esto no son los títulos ni los grados obtenidos, sino el haber dirigido y convivido a lo largo de este periodo con unas 500 personas entre el Dojo, colegios etc., personas entre las que estuvisteis y aún estáis, que me habéis brindado la oportunidad de transmitiros mis conocimientos técnicos en este Arte, así como mi visión personal del Karate-do como filosofía (con mis aciertos y errores) y mi forma de trasladar esta visión al día a día, haciendo de ello casi una doctrina “sin caer en dogmatismos” y ser consecuente con ello.

Y sobre todo haber sido y ser amigos y compañeros infatigables.

Creo y asevero que la semilla ha caído en terreno fértil.  Mi labor no ha sido en vano, seguiremos caminando juntos y compartiendo días y experiencias. 

Estoy orgulloso por teneros como alumnos y me considero afortunado por ello.

¡OSSS!

Autor: José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro  

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SOLEDAD EN LA MADRUGADA

Hola son las tres horas y tres minutos de la madrugada del día 7 de febrero de 2004, en estos momentos y después de darle muchas vueltas a la cabeza y no poder conciliar el sueño, bolígrafo y papel en mano he decidido ponerme a plasmar un montón de ideas que bullen en mi cerebro y que van y vienen y que pocas veces se dejan "atrapar".

       Es uno de esos momentos de soledad e intimidad en los que a uno le da por conversar consigo mismo es uno de esos momentos de paz y quietud en la noche donde reina la armonía y a pesar de ello desde lo más íntimo de nuestro ser se revela la necesidad de lanzar un grito al mundo y exclamar ante todos: ¡estoy aquí !. Si, ya se que puedo ser tan insignificante como un grano de arena o quizás como un átomo, pero a pesar de todo ello uno no puede evitar recordar aunque solo sea a base de muy rápidas y fugaces ráfagas mentales, a todos aquellos seres que forman parte o que han formado parte de lo que uno es, unos están aún, otros ya se han ido, pero esto no cambia nada.  Es en ese momento cuando brota un fuerte, sincero y puro sentimiento hacia todos esos seres que "visitan" nuestra memoria. ¿Acaso será esta sensación lo más parecido a la felicidad? ¿o tal vez sea la necesidad profunda de amar y ser amado por los demás? ¿o quizás solo sea una mala pasada de mi imaginación? No lo sé. Pero lo que si es cierto es que lo experimentado en el transcurso de estos momentos dedicados a la escritura sobre esta reflexión, me han hecho sentirme muy bien conmigo mismo y sentirme más cercano a otros muchos seres humanos. Estas vivencias son breves y escasas pero ha merecido la pena. Bueno empieza a acosarme el sueño, apagaré la luz e intentaré desconectar mi mente para descansar, hasta mañana.

 

Autor: José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro  

 

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Inocencia e Ilusión

 

SEXTO DAN

     Me preguntáis por el sexto Dan.

     ¿Qué os puedo decir que no sepáis ya?

     Todos sabéis lo que cuesta un Dan: sacrificio, Voluntad, Armonía, exquisitez, Humildad y Amor.

    Y todos sabéis lo que es entregar un Dan: Respeto, Justicia, Honor, Perdón y Amor. Bien, tanto en el Dan como en el entregar, aparecen dos palabras iguales que es una sola y podría abarcar todo lo expuesto, Amor.

    Bueno, pues el sexto Dan es eso y solamente eso, Amor.¿Quién Ama y quién no Ama? Reflexionad antes de contestaros, porque el compromiso es tanto mayor cuanto mayor es vuestra capacidad de Dan.

     El Amor engloba el Dar y el Entregar, puesto que no son más que dos términos con un mismo Fin.

     Fijaos, la luz sigue existiendo, en una palabra, la Luz Es, a pesar de la sombra y a consecuencia de la sombra.

     Vosotros Sois y habréis de Ser, y Ser fieles a los principios que os trazasteis en el primer momento de Ser.

     La responsabilidad viene dada por el Compromiso, y éste, dirigido por el Amor. No os equivoquéis, no es lo mismo Amor que ambición.

     La ambición ciega y traspone aquello que no hay que trasponer. La ambición pide y el pedir no es merecer.

     La ambición lucha y la lucha no es Paz.

    La ambición es individual y egoísta, el egoísmo os descartará de todo progreso, de toda Integración, y vosotros queréis Integraros en la Unidad del Ser.

    La ambición no olvida ni perdona y vosotros debéis estar por encima del olvido y del perdón puesto que no hay mal, no hay daño para quien Perdona, para quien Ama, para quien acepta con Humildad y busca el significado en su ser.

    Queréis saber que es un sexto dan. Es un cinturón blanco esperando en el Ser del Amor. Y Blanco de Pureza; Blanco de aprender, ansias de apren­der; Blanco de Luz.

    No os engañéis, ¿Quién de vosotros es capaz, de verdad, de ponerse una cinta blanca y pasar a clase con uno de sus alumnos blancos para aprender de Él?

     Aprended enseñando y enseñad aprendiendo, porque de vosotros depende una parte de la Fuerza Blanca del Ser en el Hombre.

     Transmitir Armonía dentro y fuera del Tatami y el Respeto no es un Dan, sino el Ser. Por lo tanto, Sed en todas y cada una de vuestras acciones, de vuestros pensamientos, de vuestras palabras.

    No dudo que para llegar a donde habéis llegado, hace falta algo más que palabras, algo más que figura. Pero ya no sois niños, sino hombres y como hombres queréis conocer la responsabilidad del hombre.

    La misma Ilusión, la misma Voluntad, el mismo Tesón, la misma Fuerza y el mismo Amor que el primer día habéis de demostrar en vosotros y para el resto, porque no es un Fin sino un Paso y un paso no es estático, sino que permite seguir avanzando.

     El Movimiento no cesa ni termina, sólo cambia. Esto es parte integrante de la Naturaleza. Vosotros lo habéis sentido en vuestro fluir en este Arte. Cada acción da paso a la siguiente como consecuencia natural y lógica. Es así en la Vida y en el Ser.

     Cogéis fuego que abrasa y tan sólo si estáis preparados para aguantar podréis transmitir la llama tal cual es, pura y cambiante, viva y que de Luz. Sed portadores de la Luz en el Ser y pulid, sacad Luz de quienes no la encuentren.

     Quien sienta esto, quien crea en esto, está por encima de los danes y de los cinturones. Por lo tanto el sexto dan será igual que el blanco e igual que el décimo porque el Amor no tiene grados ni la Humildad sabe de prestigios.

      El Perdón no conoce malicias ni recelos y la Pureza no entiende de manchas.

      Sed Fieles y alegraos en Él. Sed Uno en el Ser.

      Sentid la Respuesta dentro de vosotros y Sed Amor en ella.

      Sea por Siempre y en todo lugar.

 

 

Autor: Antonio Oliva Seba

Obra: Combate Supremo

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Aprender a aprender

 

     Todo el mundo considera actualmente la importancia tan relevante del profesor, de la enseñanza canalizada. Debe ser que el que aprende es, quizá, un elemento más dentro del marco de la ense­ñanza y no un sujeto que protagoniza todo el ámbito del Conocimiento.

     Nosotros reconocemos en el aprendiz, en el alumno o profesor (da igual), aquel sujeto capaz de internarse en la aventura del Conocimiento.

      Bien es cierto que esa Aventura debe ser dirigida, pero dirigida por alguien capaz de dar respuestas o capaz de proponer situaciones que vayan de acuerdo al nivel evolutivo de quien quiere aprender.

     También es cierto que tanto la persona que está al frente de un grupo o bien de sí mismo, como la persona que está iniciando la Aventura del Conocimiento, se ven beneficiados el uno del otro, formando un binomio, que viene caracterizado por la capacidad de cada uno de añadir a su experiencia la frescura que da el compartir y el aprender de cuanto nos rodea.

     Combate Supremo, al igual que todo cuanto se puede transmitir, goza del privilegio del ejemplo, del buen o mal ejemplo y de unas canalizaciones de la energía que fluyen desde el terreno más denso al más sutil.

     Por lo tanto, se hace necesario, que tanto el llamado profesor, como el llamado alumno sean capaces de descubrir la línea que les une y que aprendan a observar, a intuir, a recibir cuanto se les va a comunicar por parte del otro.

     Debería abundar en el mundo de las actividades de combate portadores de un Conocimiento y Saber, a la vez que grandes transmisores de ese Conocimiento.

     Puede que así sea y que nos encontremos junto a un gran pedagogo que sepa conciliar su Experiencia con la inquietud, que guía sin que su mano se vea protagonista y que conserve el anonimato frente a las evoluciones de quien recibe ese Conocimiento.

    Nos daremos cuenta entonces que quien más aprende probablemente no sea quien consideramos alumno, sino quien calladamente ayuda al alumno

     No se trata de enseñar, sino de Evolucionar y mostrar, compartir las capacidades de todos para un fin común (con un objetivo común) Entonces, profesor y alumno serán partes de la misma cadena, formarán un binomio del proceso de aprendizaje que no concluirá nunca porque siempre se descubrirá que todos, absolutamente todos, estamos continuamente aprendiendo y en nuestro aprendizaje, lógicamente enseñamos. Más que enseñar, mostramos nuestra experiencia que será tanto más válida para el resto cuanto más sincera y accesible se manifieste.

     Quien quiera enseñar que primero aprenda y no se preocupe por ser profesor, sino un aprendiz más.

    Los altos grados normalmente representan símbolos de un conocimiento técnico, la gran mayoría, y de un cúmulo de experiencias desarrolladas durante largos años de sacrificio, soledad, lucha, cargados de sufrimiento y voluntad. La gran autoridad no está en los grados, sino en la humildad de quien no se hace notar.

    Como final, proponemos en este capítulo un trabajo abierto de cuanto esta Experiencia, esta Aventura va proponiéndonos en todos los ámbitos de nuestra vida.

    Este capítulo va dedicado a quienes denominamos alumnos, porque sin su experiencia y su ilusión sería imposible evolucionar y progresar, sería imposible aprender.

     iQué ilusión!

     ¡Por fin!

     Y esto, ¿es así?

     ¡0h!, Qué bien!

     Poco a poco estas experiencias van dando paso a otras:

     ¡Qué difícil!

     iNo lo entiendo!

     iMe veo ridículo!

     ¡No me sale!

     ¡Duele!

     ¿Hasta cuándo hay que repetir? ¡Soy muy ¡lento!

    Un día, después de un período largo, más largo en cada uno de lo que en realidad ha sido, nos encontramos con la sorpresa y no llegamos a comprenderlo bien, pero la sensación ha pasado y nos descubrimos pensando:

     ¡Ahora si!

     ¡¿Ves?, es mejor así!

     ¡¿Y si pruebo de esa otra forma?! ¡Bien, así es!

     ¡Qu¡ero más!

     Y nos aceptamos de nuevo a nosotros mismos desde otro punto. Nuestro ego se encuentra reforzado y vamos sintiéndonos seguros.

     De nuevo a empezar otra vez, y nos arrepentimos de querer saber, pero..., ¡Es tan atractivo!

     Una y otra vez se nos repiten estas etapas que nos demandan reajustes en cada momento.

     ¿Hasta dónde llega el período de aprendizaje?

     Jamás se deja de aprender. Nunca se para el proceso porque la Sabiduría y el Conocimiento reclaman en cada uno con voz queda y en silencio la presencia y su lugar.

     Debemos ser niños. Ilusión e Inocencia.

     Cada Ser cumple una misión en cada uno y marca, para todos, un posible punto para aprender.

     Nosotros aprendemos de Todo y Todo aprende de nosotros. Es lo mismo. Transparente.

    Cada paso supone un reto que superamos una vez lo aceptamos. De esta forma reconocerse aprendices, humildes y sinceros aprendices, es camino de conocer y saber.

     Exigirnos cada instante un poquito más y Comprender con Amor al otro.

    Admiramos todo lo que es espectacular y nos olvidamos del camino que ha tenido que recorrer para lograrlo. Sin embargo, no es lo grandioso el último paso; lo sencillo, lo fácil es el arte, la genialidad.

     No son bibliotecas inmensas con volúmenes impresionantes de almacenes de conocimientos.

     Esto es un paso.

     El Conocimiento es personal, es experiencia única que remueve todas y cada una de las fibras del ser. La Sabiduría, prudencia es desde siempre y el Conocimiento no es más que hacer consciente esta Sabiduría.

     ¿Quién es Sabio?, todos.

     ¿Quién Conoce?, cada Uno.

     Un movimiento nos muestra una pista, el cuerpo intuye y se deja llevar por ese estímulo. Responde y esa respuesta es plena.

     El movimiento no tiene porqué manifestarse con un gesto, va más allá del gesto; Puede ser un pensamiento que brota, un sentimiento que pulsiona y nos dejamos llevar respondiendo sin procesar.

     Aprender es una respuesta espontánea a la necesidad de Comprender, de Saber.

     Aprender es reconocerse niño y aceptar con Humildad al Todo Uno.

     Aprender es Amar.

 

Autor: Antonio Oliva Seba

Obra: Combate Supremo

 

 

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Karatecas de "Regañu"

 

Redactamos este artículo desde nuestra querida Asturias, y es ahí donde va a radicar la clave para la comprensión de este artículo pues la palabra "regañu" en asturiano significa raíz, pero más bien, lo que queremos expresar con ello es origen, raigambre, principio, ancestro, tradición, etc.

Todo surgió a continuación de unos exámenes de grado en donde uno de mis alumnos más veteranos, al ver ciertas actitudes de los jueces, exclamó indignado dirigiéndose a mí: Ramón a este paso van a acabar con los Karatecas de Regañu. Como es natural y podéis imaginaros, este alumno había sido declarado "no apto" por el tribunal en su examen de tercer dan, de ahí quizás se explique parte de su enfado. Desde ese punto de vista, quizá su comentario no era del todo coherente, imparcial y quizás en alguna medida desacertado.

Hasta ahí estamos todos de acuerdo, es decir si suspendes por mucho que te duela debes de reflexionar e intentar ver en que partes y aspectos puedes mejorar para poder abordar en una próxima convocatoria el examen con más garantías de éxito. Al fin y al cabo si nos ponemos en manos de un Tribunal de grados, debemos de aceptar su autoridad tanto para el "apto" como para el "no apto" y debemos de entender que son seres humanos y que también pueden tener un margen de error. Yo por mi parte le hice ver que debía asumir el "no apto" como una experiencia de donde debería extraer un aprendizaje o reflexión e intentar superase aún más si cabe. Ahora bien, a toro pasado y hablando con la "boca pequeña" hubo más comentarios de ese tipo por parte de alumnos de otros profesores que se lamentaban de la diferencia de criterios o de rasero a la hora de evaluar a diferentes aspirantes, es decir, por poner un ejemplo sencillo y comprensivo, a unos estando a un nivel bastante aceptable y digno, se les declaraba "no aptos" y después a otros con un nivel inferior se les declaraba "aptos", con lo que se establecía un agravio comparativo, insisto, todo ello sin dejar de reconocer la autoridad del Tribunal.Lo que puede acarrear a veces este tipo de cuestiones, es el desánimo de quienes se esfuerzan al máximo en el Dojo, no faltan un día al entrenamiento, viven intensamente el Karate do dentro de sus posibilidades (tiempo, dinero, etc.) pues son albañiles, mineros, hosteleros, profesores de universidad, empresarios etc., pagan religiosamente sus licencias y es que además no viven profesionalmente del Karate do.

Al decir que quizás se desilusionen, no quiero decir que vayan a abandonar la práctica de Karate do, sino más bien a que desistan quizás en presentarse a exámenes para pasar de grado y simplemente se dediquen a hacerse mayores disfrutando de la práctica de este nuestro tan querido arte. Con esta reflexión no se pretende ni cuestionar la autoridad de los Tribunales de grado, ni por otra parte sugerir de ninguna manera que se "regale nada", somos Karatecas y para nosotros  lo importante es aprobar o suspender con honor y dignidad, lo que se pide es que "la vara de medir sea la misma para todos" pues con ello dignificaremos "los aptos y los no aptos".

Por lo tanto, quizás si podrán incidir en que haya más o menos aspirantes a exámenes, pero nunca van a acabar con los "Karatecas de Regañu", por que la ilusión y el entusiasmo por aprender y mejorar en la vía, es patrimonio personal de cada uno y no propiedad de jueces, federaciones, asociaciones etc.

Hago pues desde aquí un llamamiento a todos aquellos que ostenten el título y la responsabilidad de Juez de Tribunal a que a la hora de ejercer dicha función sean lo más ecuánimes y honestos posible, si hay que suspender su suspende y si hay que aprobar se aprueba, pero estableciendo un mismo criterio para todos los aspirantes. Queremos entender que no hay mala fe por parte de ningún Juez de Tribunal, pero si debemos de estar muy atentos a como evaluamos al conjunto de los aspirantes.

 

 

 

 

 

José ramón Álvarez Ruiz-Huidobro profesor de karate do, Juez de Tribunal, 6º Dan

 

 

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EMOCIONANTE E INTERESANTE HISTORIA

Es una de esas pequeñas historias que nos transmiten alegría  y nos hacen reflexionar sobre la vida misma y las relaciones humanas. Dejamos a su protagonista en el anonimato, otorgándole un pseudónimo o bien refiriéndonos a el  en tercera persona, pues lo importante del tema es la historia en sí misma y no el personaje.

Nos situamos en octubre de 1977, en un pequeño pueblo de la provincia de Huesca, llamado Bespén. El medio de vida de sus habitantes era y es fundamentalmente la agricultura y la ganadería, siendo muy conocido por sus vinos.

Era una noche fría y lluviosa del mes de octubre cuando a una de sus casas se acercó un joven que en esos momentos se encontraba realizando unos ejercicios de maniobras militares (de cuando aún estaba vigente el servicio militar obligatorio) acompañado de cuatro compañeros quienes le esperaban cobijados del agua y del frío en unas viejas cuadras situadas en una pedanía cercana al núcleo de casas del pueblecito. Al llegar a una de as casas que escogió al azar  picó en una de las puertas con el propósito de averiguar si se encontraban en el mencionado lugar, pues ese era el punto final de llegada en los citados ejercicios militares después de varios días de caminatas por esos campos y montes de Huesca. Al poco tiempo de llamar a la puerta, abrió la misma una señora con una expresión entre sorprendida y asustada, al mismo tiempo que exclamaba ¡Dios mío¡

Al ver a nuestro personaje con uniforme de campaña, mojado y sucio por el barro de los campos; a lo que Zipi replicó, no se asuste señora somos un grupo de militares que estamos de maniobras y solo queremos saber si estamos en el pueblo de Bespén. Dicho esto la señora añadió, no es que esté asustada, es que tengo un hijo que esta prestando el servicio militar y no me gustaría verlo en las condiciones que tu estás. Acto seguido le invitó a acceder al interior de la vivienda y una vez allí y en compañía del resto de la familia y al calor de una confortable chimenea, le preguntó, ¿tendrás hambre verdad? A lo que Zipi respondió sin dilaciones a tan evidente cuestión. Inmediatamente empezaron a poner en la mesa las mejores viandas e invitaron a cenar a nuestro protagonista, quien comía “a destajo”, para rematar la faena con un gran tazón de café con leche y unos dulces caseros. Entre tanto esto ocurría sus compañeros le esperaban inquietos y preocupados ante su tardanza. Al final de la cena la señora le pregunta, ¿me imagino que habrás venido con algunos compañeros no? Y al responderle este que si y sin pensarlo un momento preparó unos bocadillos de jamón para ellos y añadió una propina de quinientas pesetas para el grupo. Zipi tras despedirse de tan hospitalaria y amable familia, salió de la casa y acudió al encuentro de sus compañeros, quienes al verle le increparon por su tardanza en realizar tan sencilla gestión. Pero al explicarles este lo acontecido y entregarles los bocadillos y su parte de la propina se les pasó rápido su “enfado”. De esta forma tan agradable después de las penurias pasadas, concluían las citadas maniobras militares en esa zona de los campos de Huesca.

Lo curioso de esta historia es que dicho joven, con el pasar de los años nunca olvidó aquella experiencia de uno de los episodios de su juventud, donde unos desconocidos le acogieron y tuvieron con él mismo y con sus compañeros tan noble, generoso y desinteresado gesto. Tal fue así que a pesar de no saber el nombre de la señora y de su familia, se prometió a sí mismo, y a pesar del transcurso del tiempo volver algún día a ese lugar para tener la oportunidad de recordar y agradecer a esas gentes lo sucedido en aquel momento.

Los años fueron pasando y por azar del destino, un buen día del mes de julio de 2001, en un viaje cuyo itinerario pasaba por esa región en su camino hacia Francia, se dijo a sí mismo, voy a intentarlo. Desviándose de la carretera nacional cogió el desvío a Bespén que indicaba el letrero a una distancia de 20 kilómetros . Un montón de dudas surgieron en ese momento al mismo tiempo que la emoción de contemplar la posibilidad de conseguir su objetivo, aún a pesar de haber transcurrido tantos años. Las preguntas eran muchas, ¿aún vivirá esa señora? ¿habrán ido  a vivir a otro lado? Y lo más preocupante de todo era que no sabía su nombre pues en aquel momento no surgió, ni tampoco era importante. Los kilómetros pasaban y el momento se acercaba, al llegar al pueblo, la imagen real del pueblo no se correspondía con la imagen que el guardaba en sus recuerdos, además era de noche y en ese momento crucial todas las casas le perecían iguales, y de no saber por quién preguntar. Después de varias vueltas por el pueblo bajo la curiosa mirada de sus habitantes, el desánimo empezó ha hacer mella en Zipi, planteándose incluso abandonar en su empeño de conseguir el objetivo fijado, cuando  en un momento de inspiración, y recordando una frase pronunciada por aquella señora pensó que podría darle alguna pista: “tengo un hijo haciendo el servicio militar y no quisiera verlo en las condiciones que tu estás” esto hizo llegar a Zipi a la conclusión de que su hijo tendría su misma edad, es decir cuarenta y cinco años en ese momento. Después de esta conclusión, decididamente se puso manos a la obra y a la primera persona que vio, un campesino del lugar, le pregunto si conocía a alguna señora que tuviera un hijo de cuarenta y cinco años, a lo que este respondió afirmativamente. Sólo había dos familias que reunían esa condición, una no me acuerdo del nombre y otra era la de la señora Ángeles. Aquello fue esperanzador para Zipi quién empezó a preguntar en la primera de las casas que le indicó el campesino.

         Nuestro personaje llama a la puerta y sale una señora quien le pregunta ¿Qué desea? Como pueden imaginarse, ¿como iba a suponer la misma, quien iba a ser ese extraño quien de nuevo picaba en su puerta?. Zipi le dijo, mire señora usted no me conoce de nada pero me gustaría que me escuchase durante unos minutos en los que le contaré una historia, haber si le recuerda algo.  ¿Se acuerda usted hace unos veinticuatro años, una noche del mes de octubre, a un joven militar que llamó a su puerta, etc etc,? Nada más relatar, el principio de la misma, empezó a exclamar, ¡Ai!, ¡Ai! ¿Eres tú?, ¿Eres tú? Con lo que ambos personajes se fundieron en un emocionante abrazo. Más tarde y después de ese mágico momento, charlaron sobre lo anecdótico y lo bonito de la historia. Zipi quedó satisfecho, por haber tenido la oportunidad de agradecer en persona a aquella gente, pues en su interior sentía esa fuerte necesidad de gratitud.

 

Fin

Moraleja: Nunca olvides a quién te ayudó y demuestra tu agradecimiento, te sentirás mejor y harás que ellos también se sientan bien.

Autor: José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro  

 

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KARATE DO, ARTE, MEDIO DE VIDA, DEPORTE Y ESTRUCTURAS ORGANIZATIVAS

Publicado en la revista: CINTURÓN NEGRO BUDO INTERNATIONAL, AÑO XIX Nº 206

Para todos nosotros, los que en algún momento de nuestras vidas hemos iniciado el camino de las artes marciales y en mi caso específico el karate do, más tarde o más temprano nos hemos dado cuenta de que este arte estaba siendo “gestionado” por un tipo u otro de organización. En el más numeroso de los casos por las federaciones deportivas, pues estas son las que en un principio gestionan el ámbito deportivo del arte marcial. También se ha observado que existen a nivel tanto nacional como internacional un sin fin de organizaciones mas o menos prestigiosas y cuyas finalidades buscan un enfoque diferente al de las federaciones deportivas. La Real Federación Española de Karate, a la cual llevo adscrito desde hace un montón de años, treinta para ser más exactos, ha sido y es la principal artífice, la promotora e impulsora del gran desarrollo y auge que el karate ha obtenido actualmente en nuestro país. A ella también debemos los grandes logros que en el ámbito deportivo a nivel europeo y mundial se han conseguido. Siendo considerada, respetada y una de las más fuertes del mundo. Personalmente y aún con los problemas que puedan existir, me considero una persona perfectamente integrado dentro de este sistema federativo, aunque no es la única alternativa que contemplo.

Una vez mencionado esto también quiero añadir, que la federación está haciendo un único y exclusivo enfoque hacia la competición deportiva, lo cual hace doce o más años no representaba ningún problema porque los gimnasios estaban de bote en bote, era el auge del karate do y tanto profesores como federación estaban contentos, los unos por los ingresos que sus alumnos o atletas les proporcionan y que les permitía vivir y los otros porque había un gran número de licencias que permitían financiar eventos deportivos. Hoy día y ya desde hace unos años, esta única política en relación a karate do, lo que está consiguiendo es que un gran sector de practicantes, abandone pues no ven satisfechas sus demandas e inquietudes, diferentes éstas de las que puedan tener los grupos que si son competidores y que están en disonancia evidentemente con las directrices marcadas por la federación.  En ese sentido cada profesor dentro de su “dojo” o gimnasio, me imagino que habrá intentado corregir sus planteamientos para evitar la pérdida de alumnos, sobre todo si este pretende vivir del karate do. Si no hay alumnos no es bueno para los profesionales, pero tampoco para las federaciones. Creo que algo hay que cambiar dentro del sistema, sino este se autodestruirá. El uno de julio de 2006  he obtenido por examen, el grado de sexto dan, llevo dedicado a la enseñanza veintiún años y creo que conozco un poco ciertos problemas que hoy día afectan, tanto a federaciones como a profesionales, el más acuciante la gran disminución de licencias con respecto a épocas anteriores. Hablando con compañeros de distintos puntos de nuestra geografía, existe una preocupación generalizada por el problema que supone esto para quienes vivimos profesionalmente de la enseñanza del karate do.   Es frecuente el comentario de compañeros que abandonaron la enseñanza después de un montón de años, gente con muy altos grados (quinto y sexto dan) , gente que lo ha dado todo por el karate do, porque esta no generaba suficientes ingresos para poder vivir. Teniendo que dedicarse por lo tanto a otras actividades.

También he observado sin embargo que gente en ocasiones con menor rango en karate (segundos, terceros y cuartos danes), tienen sus centros a fecha de hoy con mucha gente, cuando digo mucha gente no me refiero a ciento y no se cuantos alumnos, sino a un amplio grupo que permita generar unos ingresos dignos que nos permitan vivir. Este fenómeno puede ser debido a muy diferentes causas, vamos a exponer algunas de ellas

 

Culturales

         Mala imagen del karate do, los niños y muchos padres lo ven como algo violento, a causa de las películas de artes marciales,  video juegos, etc. Además de esto, las instituciones públicas, los medios y los colectivos de profesionales ofrecen sesgada o nula información que pueda anular la anteriormente citada. Como mucho en estos ámbitos sólo se informa de los campeonatos y de la clasificación de tal o cual club. Esto es necesario y lícito, pero a todas luces insuficiente. Debemos de “vender” el karate do, además de cómo un deporte, como una disciplina educativa, como proyecto de salud, de integración social, de superación, de autonomía personal, de adquisición de principios y valores, de bienestar, y de “bien ser”. En definitiva de una mayor calidad y cualidad de vida a través de la práctica continuada (karate do para todas las edades). Debemos de proponer la organización de eventos tales como charlas, conferencias, donde intervengan los profesionales y además consigamos involucrar a los medios de comunicación, personalidades de la política local (alcaldes, concejales), médicos, psicólogos, etc. creando así foros de participación donde se valoren desde otros puntos de vista las aportaciones de nuestro arte o disciplina a la sociedad. No yendo a desembocar siempre y como única alternativa al mundo de la competición.

Personales:  

Entre ellas, el desánimo, falta de interés, pérdida del entusiasmo, un enfoque unidireccional erróneo, falta de crecimiento personal (estudio, práctica continua, investigación) paralelo a la obtención de grados, titulaciones varias etc.

Sociales:  

         Como lo es la competencia desleal, ese grupo de gente para la cual la enseñanza del karate no representa su actividad económica vital principal, ya que tienen otra profesión, obteniendo de la enseñanza del karate unos ingresos extras. Salvo raras excepciones no pagan impuestos ni cotizan un seguro específico para ejercer dicha actividad. Con lo que por regla general, les da lo mismo hacerlo mejor o peor, ya que tienen asegurado su medio de vida. Resumiendo, no son buenos profesionales, pues solo les mueve el interés económico y no la vocación.

Conceptuales

           El karate como deporte es lícito y debe de existir, pues ha ayudado a difundir el karate do a nivel mundial pero debe de convivir con el karate arte o disciplina educativa, las dos ideas deben de coexistir, pero nunca el deporte debe de suplantar al arte o forma de vida.

De integración organizativa

            Todos sabemos que hoy en día, numerosos grupos humanos practicantes de karate do, gente que lleva muchos años en esto, se han apartado de la Federación Española de Karate por diferentes motivos, integrándose en otro tipo de organizaciones. No por ello han dejado de tener alumnos, ni de vivir del karate, organizar sus campeonatos, sus exámenes, cursos de formación etc. en el ámbito de sus organizaciones. Me imagino que muchos de ellos se han sentido poco considerados o bien han juzgado que era más lo que daban que lo que recibían. Es un fenómeno difícil de evaluar y más complejo de lo que parece, en cualquier caso no es mi intención hacer una valoración, sino reflejar una realidad innegable. Todos estos datos invitan a la reflexión por parte de aquellas personas con responsabilidades y con autoridad dentro de las federaciones y cuyo objetivo es aglutinar o integrar  al mayor número posible de técnicos de prestigio y con experiencia en aras de llevar al karate do por el mejor de los derroteros. Son bastantes los que se han ido y detrás de ellos su grupo, otros quizás ya se lo estén pensando, está muy claro que las federaciones tendrán que “mover ficha”, sino el tema se les irá de las manos.

Conclusión

           Los que vivimos exclusivamente del karate do seguimos tirando fuertemente del “carro”, pero sobre todo de “nuestro carro” pues de ello depende nuestra subsistencia. Nuestro prestigio como “maestros”, como formadores de personas o preparadores de atletas, según en que casos, no va a depender de si estamos en una u otra organización, sea esta la federación o cualquier otro grupo. Sólo dependerá de nuestro esfuerzo personal, de nuestro trabajo, de nuestra dedicación, de nuestro empeño en el día a día y de tener una idea muy clara de aquello que consideramos lo mejor para la mayoría de nuestros alumnos y no exclusivamente para un pequeño grupo elitista.

           Las federaciones deportivas muchas veces se pasan “tres pueblos” hay que darles un tirón de orejas y recordarles que todos formamos parte de ellas, no sólo aquellos grupos de gente que están ocupando cargos dentro de la misma (seleccionadores, directores de grados, directores de arbitraje, técnicos de las escuelas autonómicas de preparadores, etc.), a los que por supuesto hay que reconocerles y agradecerles la gran labor que están llevando a cabo, pues en la mayoría de los casos lo hacen de forma altruista. Lo que pretendo decir es que no existan “vacas sagradas”. Que todo el mundo se sienta considerado y respetado, hablar con los técnicos, pedir opiniones, comparar puntos de vista, fomentar reuniones donde cada cual pueda expresar sus inquietudes, elaborar proyectos comunes y en definitiva actividades que paralelamente a las competiciones fomenten la “cultura del karate do”, no sólo el deporte del karate. De no ser así, vamos a pensar que sólo estamos para pagar religiosamente las reafiliaciones, las licencias, las tasas de examen etc. y que la mayoría de componentes de un colectivo está generando un dinero que sólo revierte en una muy pequeña parte del mismo.

           Las organizaciones, en teoría, son grupos alternativos cuya búsqueda diferenciadora  en cuanto a planteamientos técnicos y al desarrollo del karate do tiene su propia identidad. Estas hacen una propuesta en una línea más romántica de karate do, intentando preservar los    principios filosóficos, técnicos, tácticos y la tradición, cada uno dentro de su estilo. Intentando buscar la pureza de la técnica y la esencia del arte como desarrollo de Budo. Esta es la parte positiva, y es la forma y búsqueda de karate do con la que me identifico plena y personalmente. Dicho esto, también conviene recordar que algunos de estos grupos funcionan como pequeños reinos de taifas, donde nadie se mueve sin permiso del jefe, tienen unas estructuras completamente herméticas, donde como señores feudales no consienten a nadie disentir de las directrices que marcan “los señores de la guerra”. Aprovechándose e intentando dogmatizar a todo aquel que se acerca de forma sincera, romántica e idealista. A menudo algunos de sus “adeptos” que no es lo mismo que alumno o discípulo “comulgan con ruedas de molino”. Esta es la parte negativa.

Sobre todo lo expuesto con anterioridad, debemos de reflexionar y obtener una conclusión:

          Las Federaciones controlan, dirigen y gestionan una parte del karate (el deporte), dándole un rango de oficialidad y de seriedad, a través de la obtención de grados y demás titulaciones (monitor, entrenador, etc.). En el ejercicio de esa gestión cometen fallos, muchas veces estamos en manos de burócratas que solo escuchan y obedecen a quienes les han puesto en el “sillón”, haciendo caso omiso de cualquier propuesta que aún siendo de interés para el colectivo del karate do, no provenga de quienes “cortan el bacalao” por miedo a perder el puesto. Recordémoselo y hagamos grupos de presión para que de forma seria y responsable se intenten corregir los mismos si no quieren que más grupos se bajen del barco.

          Las organizaciones ofrecen estructuras organizativas con muy buenas expectativas a nivel técnico debido al gran prestigio, el carisma y a los conocimientos de los maestros que las dirigen, respetémosles, aprendamos de ellos todo lo que podamos, mostrémosles nuestro agradecimiento, nuestra humildad, pero siempre desde una posición de libertad de acción y de pensamiento. Actualmente y cada vez más vivimos en un mundo abierto, donde hay plena libertad para asociarse a cualquier tipo de organización. Donde las tecnologías y la comunicación (Internet) hacen que la información no tenga barreras y llegue a cualquier punto del mundo. Esto propicia que la gente con inquietudes en karate do, se relacione con grupos afines a sus expectativas y donde cada vez es más difícil engañar o poner cortapisas a instructores y practicantes, pues estos están mucho más preparados e informados. Mejoremos karate do entre todos, no nos dejemos engañar por “cantos de sirenas” sigamos trabajando fuerte en el día a día, eso nos dará la fuerza, expresemos nuestras opiniones con respeto, pero sin miedo, sin el seremos más libres, si somos más libres seremos más felices y este es un derecho irrenunciable del ser humano.

 

 

       José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro

       Instructor, sexto dan de karate do