Consecución del cinturón negro 1º dan por un alumno sordomudo

 

El día 18 de Noviembre de 2006 la Federación Asturiana de Karate ha otorgado al langreano Emilio García Coto la titulación de Cinturón Negro 1º Dan, convirtiéndose de esta manera en el primer y único sordomudo que hasta el momento ha conseguido obtener el mencionado grado de entre los 28.000 karatecas a los que se les ha otorgado el cinturón negro en los casi 40 años transcurridos desde la constitución de la Federación Española de Karate, en un primer momento enmarcada en el ámbito del Judo. A sus 30 años y tras 8 años de incipiente trabajo el reto se ha conseguido.  

Tras haber quedado su historia personal truncada cuando apenas contaba con tres meses de edad y ser declarado sordo, sufrió un accidente en el que debido a su minusvalía fue atropellado por un tren, ocasionándole éste graves lesiones a nivel físico de manera que su brazo izquierdo quedaba gravemente dañado.

                                       Emilio rodeado de sus compañeros y profesorRealizando un trabajo de defensa personal con IsraelRealizando entrenamiento de kihon (técnica fundamental)Emilio realizando el kata tekki shodan

El intento de superación de todos estos problemas y el consejo de un familiar ocasionaron la aparición de este langreano en las clases de karate impartidas en la Escuela de Karate Okinawa, ubicada en El Entrego y dirigida por su instructor José Ramón Álvarez Ruiz-Huidobro, hoy en día 6º Dan de Karate por la Federación Española.

Lo que en su día había comenzado como una mera práctica destinada a una consecución de autoestima, de seguridad y de evolución personal se ha convertido con el paso del tiempo para este joven practicante de karate en algo más, algo que sin duda alguna marcará un punto y aparte en la historia de nuestro arte y que le ha llevado a la obtención de tan merecida titulación. En un principio, los métodos de comunicación utilizados eran muy deficientes puesto que el alumno tampoco era capaz de descifrar correctamente el lenguaje labial lo que implicaba aún una mayor dificultad. Desde un principio su instructor se lo planteó como un reto personal, intentaría sacar a su alumno adelante haciendo frente a todas las dificultades que se iban encontrando en el camino, pero el duro trabajo ha conllevado los presentes resultados.

Nuestra escuela de karate se centra en realizar además de una metodología de aprendizaje basada en la defensa personal, una labor social en la que se trabaje indistintamente con uno u otro tipo de personas, con minusvalías o sin ellas, de unas etnias u otras, etc, de tal manera que se fomenta la práctica en todos aquellos ámbitos que se consideren interesados en el aprendizaje de nuestras enseñanzas.

 

Este tipo de disciplina proporciona a los practicantes además de un sistema de mantenimiento físico y una preparación hacia la defensa personal, una amplia gama de valores y actitudes aplicables a la vida cotidiana y no sólo al saber estar dentro del dojo (lugar de práctica de las artes marciales). De igual modo se produce en el caso de las personas con minusvalías, de manera que la práctica de este arte les proporciona además de lo anteriormente citado, un sistema de integración y relación personal, de superación de sí mismos, de lucha contra las adversidades y si ellos mismos se los proponen, con su afán y disciplina, conseguirán también las titulaciones otorgadas por los estamentos oficiales.

Desde aquí, por tanto, queremos también lanzar un llamamiento hacia todas aquellas personas con minusvalías o que tengan familiares con dichas circunstancias a que les animen a practicar este tipo de disciplinas. Como se puede ver y observar, el caso de Emilio nos demuestra una vez más que las barreras las pone cada cual y que el interés y la motivación causan superación y consecuentemente la consecución de los objetivos que cada uno se marque. Seguro se van a producir momentos de desconfianza, de dificultades, pero lo que está claro es que si te lo propones con muchas fuerzas seguro llegará el día de la recompensa y de esta manera los logros se saborearán con mucha más alegría.

Por último, queremos enviar tanto de parte de Emilio y su familia como de mí, su instructor José Ramón, nuestro más sincero agradecimiento tanto a la Federación Asturiana de Karate por el trato recibido como a todos y cada uno de los compañeros de entrenamiento involucrados en el proceso de aprendizaje de Emilio puesto que esta labor sin ellos no se hubiera podido lograr. Un saludo muy fuerte para todos ellos. Oss!

  Emilio durante la realización del kata Tekki Shodan

     Vanesa García Pérez, instructor 2º Dan de karate do.

     

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